Mientras leía “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz, me di cuenta de que alcanzar la felicidad y el amor depende solamente de nosotros, nadie más puede conseguir en nuestra vida estos sentimientos más que uno mismo. Si de verdad nos lo proponemos, todas esas cosas que nos atan y no nos permiten vivir en tranquilidad, van a desaparecer, y podremos llegar a estar en paz y armonía en nuestro interior, y eso es lo más importante.
Según el libro , los toltecas nos dan cuatro formas de llegar al bienestar interior, o como dice el autor, cuatro acuerdos que nos facilitan el camino para llegar a éste. Sencillos de leer, de decir y de comprender, pero se pueden complicar un poco a la hora de aplicarlos a la vida diaria, ya que hay que aceptarlos y hacerlos enteramente parte de nosotros y nuestras acciones del día a día.
El primer paso, para lograr un buen resultado, es proponérnoslos de una forma firme y convincente para ser capaces aplicarlos. Para cuando nos sintamos plenamente felices y sin ninguna atadura, nos daremos cuenta de que hemos hecho las cosas bien.
Estos acuerdos no nos darían un pleno resultado si no los cumplimos todos, ya que todos se conectan y están relacionados unos con otros. Confome vamos leyendo los acuerdos vemos porque todos se complementan.
Pero hay uno en especial que me llama la atención y me parece que podría lograr quitarnos muchas inquietudes que interrumpen el proceso el cual estamos tratando de seguir para llegar a ser felices: se impecable con tus palabras. Siento que sin este primer acuerdo ninguno de los otros (no te tomes nada personalmente, no hagas suposiciones y da lo mejor de ti) tendría la misma utilidad y efecto.
El ser humano esta hecho para vivir en sociedad y esta sociedad se ha encargado de crearnos un mundo lleno de reglas, las cuales nos indica quién es aceptado y quién es rechazado. Muy comúnmente las personas nos dejamos llevar e influenciar por las cosas que la gente dice o comenta. Esto no es un problema de una sola persona, o no es como que muy raramente se ve que alguien es afectada por el resto de su vida ya que se dio cuenta que no cumple con las cualidades que la sociedad califica como buenas ( y digo que la sociedad, porque lo bueno y lo malo la verdad es muy relativo ya que, como dice el libro, es parte de los acuerdos que se nos imponen desde antes de nacer). Estamos acostumbrados a exigirnos más para alcanzar el éxito, y si no lo logramos, esto se puede prestar para el rechazo hacia nosotros mismos y a autocriticarnos por no alcanzar lo que nos propusimos ni lo que la sociedad espera de nosotros.Es algo que pasa todos los días, a todas horas y en todas partes del mundo. Un simple comentario puede cambiar la forma de pensar y de actuar de una o miles de personas, dependiendo de las palabras y la forma en que se les utilice.
Todo comienza en nosotros mismos, somos quienes ponemos ideas en nuestras cabezas y permitimos que se hagan parte de nuestra vida, y en nosotros es en quienes esta el poder de dejar esa idea y permitir que se convierta en una mas grande, o desecharla y abrir campo para una que podamos aprovechar mejor.
A veces las palabras mal utilizadas son las que crean estas ideas que no nos benefician y lo único que provocan es que nos autocritiquemos y nos juzguemos ocasionándonos una reacción no muy buena y aprovechable. Si tenemos un mal concepto de nosotros probablemente esa imagen es la que le demos a la demás gente puesto que esas ideas se apoderan de nosotros y nos hacen creer que somos de esa forma, al mismo tiempo la gente va a hablar de mi sobre la imagen que les deje y eso me va a seguir afectándome porque voy a escucharlo no solo viniendo de mi parte, sino que también de los demás que pueden percibirlo, y lo único que eso va a ocasionar es que ese concepto ya malo me lo siga creyendo y se va a fortalecer, convirtiéndose en un circulo vicioso que lo que va a hacer es seguir perturbándome a mi.
Siendo adolescente, yo se que una manera muy utilizada para comunicarse es el chisme, que casi siempre resulta ser una mentira, una opinión, o una suposición (pero no voy a tocar mucho este tema porque resulta ser mas del tercer acuerdo: “no hagas suposiciones”), con éste logramos meternos en la cabeza de nuestros oyentes y ya con eso podemos crear una realidad que tal vez no sea tan cierta, pero que nosotros pensamos o queremos que lo sea. Los chismes nublan la realidad y no nos la dejan ver claramente. Y con esto nos perjudicamos los unos a los otros porque nos vamos formando miedos e inseguridades mutuamente. Miguel Ruiz, acertadamente, dice que si nos sentimos mal, no queremos hacerlo solos y por eso hacemos sentir mal a las personas que nos rodean y ya con eso, nuestro sufrimiento, según nosotros, se va a alivianar, pero en realidad pienso que es un alivio momentáneo, porque luego de eso, puede venir el arrepentimiento y el estrés por ser una mala persona y quitarle la felicidad a alguien, pero ese es mi punto de vista, puede que no estén de acuerdo conmigo.
Por eso es muy importante saber utilizar las palabras de una forma correcta ya que la manera en que la digamos puede repercutir de diferentes formas en nuestra cabeza y en la de las demás personas.
El autoestima puede llegar a ser una armadura bastante efectiva a todo tipo de comentarios pues no nos van a afectar si estamos seguros de lo que somos y las palabras que no son usadas impecablemente no nos van a ocasionar ningún tipo de daño. Si de verdad uno se cree las cosas, nuestra misma cabeza va a ir cumpliéndolas, y van a ir pasando, ya sea de forma positiva o de forma negativa, pues el poder de la palabra es muy fuerte y cada uno decide que tanto poder quiere darle.
Tenemos que utilizar nuestras palabras “sin pecado” para que no se puedan interpretar mal. Al saber usar las palabras de forma impecable nos podemos ahorrar muchos mal entendidos que ocasionan estrés ya que de toda persona depende decidir como quiere interpretar las palabras que uno transmite.
Si yo trato mal a la gente que me rodea, lo único que voy a conseguir es que, me devuelvan ese trato y me traten mal, y en realidad, eso va a convertirse en algo malo para mi porque, ¿a quien le gusta que lo traten mal?. Yo recibo el trato que doy con mis palabras.
Impecable es no decir cosas que se puedan malinterpretar pero tampoco cosas que se tomen de otra forma. Hay que decir exactamente lo que uno quiere sin dejarle campo a las suposiciones ni a las mentiras y cada quien será libre de tomarlo como quiere.
Teniendo en cuenta las enseñanzas que me deja este libro, puedo decir que intentando nada se pierde, lo único es proponérselo, y tal vez asi seamos capaces de alcanzar la tan esperada felicidad.
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