miércoles, 30 de marzo de 2011

el poder judicial esta quebrado

La Embajada de Washington no ha sido la única que  se dio cuenta de la situación relacionada al crimen en nuestro país, la verdad no hay mucho en lo que no estar de acuerdo pues es muy cierto que Costa Rica se ha convertido en un país muchísimo menos seguro del que fue en tiempos pasados. Y nosotros somos los principales “protagonistas” de toda este escenario.
No muy es extraño o inusual escuchar a las personas mayores hablar con tono de indignación y sorpresa sobre cómo la vida en nuestro territorio ha sido modificada por culpa de la delincuencia. Durante los años, la tranquilidad que albergaba en todos sus habitantes, se ha dejado atrás y se ha ido remplazando por inseguridad y desconfianza, y cada vez parece estar mas lejos de nuestro alcance.
La gente ya no es la misma, o mejor dicho, ya no puede ser la misma, no vive despreocupada de la forma que lo hacía antes. Ahora vemos las casas llenas de alambres de púas, cercas eléctricas, portones, alarmas, se contratan guardas, todas estas medidas, antes innecesarias, son aplicadas  para intentar  no ser victimas de esta alarmante situación.
Es bastante común escuchar a las personas mayores indignadas, hablar un poco decepcionadas de cómo la vida ha cambiado en los últimos años. Tiempo atras, la gente no tenia que preocuparse tanto por ser victimas de un asalto, obviamente no vamos a decir que no existían casos de delincuencia, dado que el número de éstos era muy reducido, casi nulo, a comparación de la cantidad que podemos observar en nuestra realidad actual. Los niños en las podían jugar en las calles sin miedo, eran capaces de tomar el autobús camino  a la escuela por su cuenta sin necesidad de que algún adulto los supervisara porque tenían la suficiente confianza de que nada malo les pudiese ocurrir.
Nisiquiera les pasaba por la cabeza que tanto podría cambiar el país si ya la gente dejara de ser honrada y se empezara a interesar por las cosas de los demás y eligieran el camino fácil como lo es el robo y otra clase de actos criminales.
Toda esta inseguridad no sucedió de un día para otro, es el resultado de una sociedad descuidada que no se ha interesado lo suficiente por erradicar los problemas desde el principio, creo que el tico es despreocupado y, muy reconocidamente, lo deja todo para último minuto. Como veían que no era tanto el riesgo antes, no se preocuparon mucho y dejaron que toda la situación se fuese agravando con el paso del tiempo, hasta vernos en la situación que nos encontramos hoy.
Si bien es cierto que Costa Rica no es tan peligrosa como los países a nuestro alrededor. Y también es cierto que hemos criticado y nos hemos indignado de cierta forma por la vida sanguinaria vivida en estos países vecinos y por falta de seguridad y su vida rodeada de asesinatos y secuestros, decimos que ahí quienes rigen no son los gobernantes, quienes rigen son los narcotraficantes, las maras, los grupos revolucionarios organizados y sombre todo, la violencia. Nos preocupamos por ellos, discutimos sombre que pudieron haber hecho mal, analizamos sus gobiernos y sus poderes que, en realidad, no pueden hacer nada porque es una situación que se ha vuelto bastante delicada y peligrosa de enfrentar, ya es algo verdaderamente salido de control, lo único que les queda es negociar, porque ya es bastante tarde para hacer un cambio radical. Pero discutir y hablar del tema, no significa que tengamos que sentirnos tranquilos o aliviados, ya que si no tomamos cartas en el asunto y no nos ponemos atentos, pronto nuestro país se va a ver sumergido aún mas en el mundo la delincuencia, y no podemos saber que tanto puede llegar a reinar este tipo de cosas en nuestro país, y ahí se va a hacer mucho más difícil salir de ella y poder recuperar la confianza en nuestra gente. Y no sólo en nuestra gente, el turismo, atraído por nuestra exótica belleza natural y nuestra fama de ser paraíso tropical, es una fuente de suma importancia económica  en nuestro país pero  no creo que a personas extranjeras, provenientes de países desarrollados en los que los maleantes son castigados rigurosamente y en que el poder judicial de su lugar de origen es muy duro contra el crimen, se arriesguen o les agrade llegar a un lugar en donde tengan que estar tomando precauciones y estar pendientes de que alguna amigo de lo ajeno pueda llegar a robarles sus pertenecias, siendo casi imposible que éstas les sean devueltas. “Los organismos policiales locales no están a la altura de los estándares estadounidenses y tienen capacidad limitada”. Tal vez, utilizando de una forma mas adecuada el dinero que recauda el país podremos mejorar los organismo policiales y llegar dar un pequeño paso hacia el cambio de este problema.
Como bien es mencionado en el artículo, el actual sistema legal y judicial costarricense ya no se encuentra a la altura de un reto tan grande como lo es la delincuencia hoy en día. Si bien se han añadido leyes y se han implementado algunas medidas para tratar de mejorar la situación, lastimosamente éstas no son aplicadas del todo correctamente pues evidentemente no hemos visto cambios positivos, un ejemplo de esto es lo dicho en el artículo: “El sistema judicial está quebrado; de los 37.000 casos de robos abiertos en el 2005, por ejemplo, solamente el 3 por ciento terminó con una condena”. Ésto, es considerado por los costarricenses como “un relajo” por parte del poder judicial, pues es muy difícil que alguna situación, por mas seria que sea, se resuelva con rapidez y eficiencia, pues a veces, como es muy visto, se duran años en una misma situación sin llegar a ningún acuerdo claro o si llegar a el del todo. Por eso la sociedad no está para nada contenta y conforme con la justicia, donde sea que preguntemos se va a obtener la misma respuesta : “aquí en Costa Rica el poder judicial no sirve para nada”, se escuchan varias quejas y críticas, sobre todo de las personas que ha sido victimas en carne propia de la mala organización del poder judicial y de la pésima aplicación de estas medidas.
Es una lastima que en un país donde se vivía tan tranquilamente, el poder judicial no tome cartas en el asunto y resuelva, o por lo menos controle, este problema como la población lo espera y es aun mas triste, que los mismo habitantes tengamos que adoptar medidas de seguridad propias y dar la cara para no ser victimas del hampa porque tristemente ya estamos perdiendo la esperanza de que la situación mejore.
En mi opinión es necesario que el poder judicial, como dicen popularmente, “se ponga las pilas”, agilice todo lo relacionado a resolución de problemas y a la aplicación de castigos y multas como se debe, ya que esta situación  ha ocasionado gran descontento en el pueblo costarricense, y nadie los culpa, pues si es grave el problema y las trabas que muchas veces se dan en las resoluciones.
Probablemente tengamos que empezar modificando la actitud de los ticos, puesto que ya muchos están resignados a vivir en un mundo en donde hay que dormir con un ojo abierto para estar alerta en caso de que la sea una noche de mala suerte y el hampa decida hacernos una visita inesperada.
Todas las personas pueden tener puntos de vista muy diferentes con respecto a las soluciones de esta situación, pero lo que se tiene que lograr es un mutuo acuerdo y la disposición de los ciudadanos, para poder hacer que las medidas que se tomen se apliquen exitosamente y acabemos con esta realidad tan molesta. Pues no solo ha nosotros nos va a afectar, si no le ponemos la debida atención, es muy factible que empeore y con el paso de los años lleguemos a ser tan insegura como nuestros vecinos y quienes se vean envueltos en esta sociedad violenta van a ser nuestros hijos y nietos.

lunes, 21 de marzo de 2011

los cuatro acuerdos

Mientras leía “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz, me di cuenta de que alcanzar  la felicidad y el amor depende solamente de nosotros, nadie más puede conseguir en nuestra vida estos sentimientos más que uno mismo. Si de verdad nos lo proponemos, todas esas cosas que nos atan y no nos permiten vivir en tranquilidad, van a desaparecer, y podremos llegar a estar en paz y armonía en nuestro interior, y eso es lo más importante.
Según el libro , los toltecas nos dan cuatro formas de llegar  al bienestar interior, o como dice el autor, cuatro acuerdos que nos facilitan el camino para llegar a éste. Sencillos  de leer, de decir y de comprender, pero se pueden complicar  un poco a la hora de aplicarlos a la vida diaria, ya que hay que aceptarlos y hacerlos enteramente parte de nosotros y nuestras acciones del día a día.
El primer paso, para lograr un buen resultado, es proponérnoslos de una forma firme y convincente para ser capaces aplicarlos. Para cuando nos sintamos plenamente felices y sin ninguna atadura, nos daremos cuenta de que hemos hecho las cosas bien.
Estos  acuerdos no nos darían un pleno resultado si no los cumplimos todos, ya que todos se conectan y están relacionados unos con otros. Confome vamos leyendo los acuerdos vemos porque todos se complementan.
Pero hay uno en especial que me llama la atención y me parece que podría lograr quitarnos muchas inquietudes que interrumpen el proceso el cual estamos tratando de seguir para llegar a ser felices: se impecable con tus palabras. Siento que sin este primer acuerdo ninguno de los otros (no te tomes nada personalmente, no hagas suposiciones y da lo mejor de ti) tendría la misma utilidad y efecto.
El ser humano esta hecho para vivir en sociedad y esta sociedad se ha encargado de crearnos un mundo lleno de reglas, las cuales nos indica quién es aceptado y quién es rechazado. Muy comúnmente las personas nos dejamos llevar  e influenciar por las cosas que la gente dice o comenta. Esto no es un problema de una sola persona, o no es como que muy raramente se ve que alguien es afectada por el resto de su vida ya que se dio cuenta que no cumple con las cualidades que la sociedad califica como buenas ( y digo que la sociedad, porque lo bueno y lo malo la verdad es muy relativo ya que, como dice el libro, es parte de los acuerdos que se nos imponen desde antes de nacer). Estamos acostumbrados a exigirnos más para alcanzar el éxito, y si no lo logramos, esto se puede prestar para el rechazo hacia nosotros mismos y a autocriticarnos por no alcanzar lo que nos propusimos ni lo que la sociedad espera de nosotros.Es algo que pasa todos los días, a todas horas y en todas partes del mundo. Un simple comentario puede cambiar la forma de pensar y de actuar de una o miles de personas, dependiendo de las palabras y la forma en que se les  utilice.
Todo comienza en nosotros mismos, somos quienes ponemos ideas en nuestras cabezas y permitimos que se hagan parte de nuestra vida, y en nosotros es en quienes esta el poder de dejar esa idea y permitir que se convierta en una mas grande, o desecharla y abrir campo para una que podamos aprovechar mejor.
A veces las palabras mal utilizadas son las que crean estas ideas que no nos benefician y lo único que provocan es que nos autocritiquemos y nos juzguemos ocasionándonos una reacción no muy buena y aprovechable. Si tenemos un mal concepto de nosotros probablemente esa imagen es la que le demos a la demás gente puesto que esas ideas se apoderan de nosotros y nos hacen creer que somos de esa forma, al mismo tiempo la gente va a hablar de mi sobre la imagen que les deje y eso me va a seguir afectándome porque voy a escucharlo no solo viniendo de mi parte, sino que también de los demás que pueden percibirlo, y lo único que eso va a ocasionar es que ese concepto ya malo me lo siga creyendo y se va a fortalecer, convirtiéndose  en un circulo vicioso que lo que va a hacer es seguir perturbándome a mi.
Siendo adolescente, yo se que una manera muy utilizada para comunicarse es el chisme, que casi siempre resulta ser una mentira, una opinión, o una suposición (pero no voy a tocar mucho este tema porque resulta ser mas del tercer acuerdo: “no hagas suposiciones”), con éste logramos meternos en la cabeza de nuestros oyentes y ya con eso podemos crear una realidad que tal vez no sea tan cierta, pero que nosotros pensamos o queremos que lo sea. Los chismes nublan la realidad y no nos la dejan ver claramente. Y con esto nos perjudicamos los unos a los otros porque nos vamos formando miedos e inseguridades mutuamente. Miguel Ruiz, acertadamente, dice que si nos sentimos mal, no queremos hacerlo solos y por eso hacemos sentir mal a las personas que nos rodean y ya con eso, nuestro sufrimiento, según nosotros, se va a alivianar, pero en realidad pienso que es un alivio momentáneo, porque luego de eso, puede venir el arrepentimiento y el estrés por ser una mala persona y quitarle la felicidad a alguien, pero ese es mi punto de vista, puede que no estén de acuerdo conmigo.
Por eso es muy importante saber utilizar las palabras de una forma correcta ya que la manera en que la digamos puede repercutir de diferentes formas en nuestra cabeza y en la de las demás personas.
El autoestima puede llegar a ser una armadura bastante efectiva a todo tipo de comentarios pues no nos van a afectar si estamos seguros de lo que somos y las palabras que no son usadas impecablemente no nos van a ocasionar ningún tipo de daño. Si de verdad uno se cree las cosas, nuestra misma cabeza va a ir cumpliéndolas, y van a ir pasando, ya sea de forma positiva o de forma negativa, pues el poder de la palabra es muy fuerte y cada uno decide que tanto poder quiere darle.
Tenemos que utilizar nuestras palabras “sin pecado” para que no se puedan interpretar mal. Al saber usar las palabras de forma impecable nos podemos ahorrar muchos mal entendidos que ocasionan estrés ya que de toda persona depende decidir como quiere interpretar las palabras que uno transmite.
Si yo trato mal a la gente que me rodea, lo único que voy a conseguir es que, me devuelvan ese trato y me traten mal, y en realidad, eso va a convertirse en algo malo para mi porque, ¿a quien le gusta que lo traten mal?. Yo recibo el trato que doy con mis palabras.
Impecable es no decir cosas que se puedan malinterpretar pero tampoco cosas que se tomen de otra forma. Hay que decir exactamente lo que uno quiere sin dejarle campo a las suposiciones ni a las mentiras y cada quien será libre de tomarlo como quiere.
Teniendo en cuenta las enseñanzas que me deja este libro, puedo decir que intentando nada se pierde, lo único es proponérselo, y tal vez asi seamos capaces de alcanzar la tan esperada felicidad.